DEDICADO A MI NIETA, A MIS HIJAS Y A TODO AQUEL AL QUE LE GUSTE COCINAR Y LO HAGA CON AMOR.

viernes, 27 de marzo de 2020

ROSQUITOS FRITOS DE FLAN



Esta receta de rosquitos con las 9 cucharadas como medida es antigua y siempre sale rica. La que he hecho hasta ahora lleva ralladura de cáscara de limón. Esta vez he querido probar la que sustituye el limón por el sobre de preparado de flan que añade el aroma de la vainilla. Al final se incrementa el sabor con la canela. Con las cantidades que he puesto salen unos 30 rosquitos.


INGREDIENTES:

1  huevo
9 cucharadas de leche
9 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
9 cucharadas de azúcar
1 sobre de preparado de flan 
1 sobre de levadura en polvo
Harina de trigo (unas 18 o 20 cucharadas)

Aceite de girasol para freír
Azúcar con canela para decorar


 Calentar el aceite de oliva con una cáscara de limón para quitar el sabor a crudo. Dejar enfriar antes de añadirlo a la masa.



Poner en un bol el huevo y la leche. Batir.


Agregar el azúcar y seguir batiendo. Cuando tengamos todo el azúcar integrado se pone el sobre de preparado de flan y la levadura.


Vamos añadiendo la harina cucharada a cucharada, tamizando con un colador.


Se va integrando poco a poco.


Cuando tenemos el aceite frío se añade y se continúa añadiendo la harina que sea necesaria.


La masa debe quedar manejable para que podamos formar los rosquitos. Lo ideal es que aún se pegue una chispa en los dedos al tocarla.



Mientras la masa reposa unos 20 minutos, preparamos el azúcar con la canela.


Ponemos un poco de harina sobre la superficie donde vamos a ir colocando los roscos para freír.


Cogemos trocitos de masa y lo alargamos para formar los rosquitos.


En una sartén ponemos el aceite de girasol y calentamos. Vamos friendo y sacando en un plato sobre papel absorbente. 


Antes de que se enfríen del todo los pasamos por el azúcar con canela.


Y listos para una merienda especial.




miércoles, 1 de enero de 2020

SOPAS DE AJO


Hay una gran variedad de sopas hechas con pan y, estoy segura de que en cada casa se hace una versión diferente de cada una de ellas. Desde mis abuelos siempre he visto en casa sopas de aprovechamiento de pan duro, gazpacho caliente, sopa de tomates, sopa de pescado, sopa de cebolla, salmorejo, sopa de puchero con rebanadas finas de pan, huevo escalfado y hierbabuena. 
Hoy me ha apetecido una sopa de ajos calentita para entrar en calor y, de camino, atacar con el antibiótico natural un catarro pejiguera. 


INGREDIENTES:

Para 2 personas

8 rebanadas de pan del día anterior (si puede ser pan moreno mejor)
4 dientes de ajo
100 ml. de aceite de oliva virgen extra
unas lochas de jamón cortadas en tiras
1 cucharadita de pimentón dulce
2 huevos
1 pastilla de caldo de carne
Agua


Comenzamos poniendo una sartén que sea honda en el fuego con el aceite de oliva.


Cuando veamos que el aceite ha cogido temperatura sin llegar a humear, ponemos los ajos pelados y laminados.


Unos segundos después, antes de que los ajos se doren, ponemos las rebanadas de pan.


Las rebanadas deben quedar doradas por las dos caras.


Es el momento de añadir el pimentón y tener preparado un caldo con la pastilla y 250 gr. de agua, para agregarlo antes de que el pimentón pueda quemarse, porque daría mal sabor a la sopa.


Dejamos hervir el pan en el caldo unos minutos y añadimos el jamón en tiras.


A continuación cascamos sobre la sopa dos huevos y tapamos para que se cuezan procurando que quede la yema poco hecha.


No añadimos sal porque la pastilla de caldo y el jamón será suficiente para dar sabor.

¡Buen provecho!




lunes, 30 de septiembre de 2019

PASTELA O BASTILLA MARROQUÍ DE POLLO



La pastela o bastilla (bastil-la) es una especie de empanada hecha con masa filo rellena con cebolla, carne de pichón o de pollo, perejil y almendras. Es una mezcla de sabores donde se combina lo salado y lo dulce, proporcionando un toque exótico a ingredientes tan básicos. Lo que hace realmente especial esta receta es la utilización del Ras al Hanout, que es una mezcla de especias, donde interviene la creatividad de cada cocinera, o cocinero. Es un plato agradablemente perfumado por el toque de la canela.



La pastela puede tomarse caliente o templada. Es, aparte de muy aromática, muy agradable al paladar porque se mezcla el crujiente de la parte exterior con la cremosidad que aporta la cebolla en el interior.


INGREDIENTES:

6 hojas de pasta filo
Mantequilla derretida para pintar las hojas.

Para el relleno:

250 gr. de cebolla
Perejil
500 gr. de pechuga de pollo
80 gr. de pasas sin semillas
80 ml. de aceite de oliva virgen extra
20 gr. de mantequilla
40 gr. de almendras crudas peladas
Ralladura de limón
2 cucharadas de Ras al Hanout (ver unas fotos más abajo)
2 cucharaditas de sal
2         "             "  azúcar moreno

Para decorar:

Azúcar glas y canela molida.


Empezamos por triturar la cebolla pelada y cortada en trozos durante 5 segundos a velocidad 5. Reservamos. 


Trituramos las pasas hasta que quede una pasta cremosa (4 segundos, velocidad 10). Reservamos.


Ponemos el pollo en el vaso junto al perejil y trituramos 10 segundos a velocidad progresiva del 5 al 10. Reservamos.


Tenemos ya picada la cebolla y aparte el pollo con el perejil y las pasas trituradas.


Ponemos en el vaso el aceite de oliva y un trozo de mantequilla de 20 gr. y programamos 5 minutos a 100º y velocidad cuchara. 


Mientras se refríe la cebolla hacemos nuestra propia mezcla de especias, nuestro ras al hanout, si no la tenemos comprada ya mezclada. 
El nombre de esta mezcla de origen magrebí, significa literalmente la cabeza de tienda haciendo referencia a la mejor mezcla de especias que el mercader puede ofrecer. 
No existe una única mezcla del ras al hanout ya que cada vendedor o cocinero lo elabora según sus preferencias, es por lo tanto una mezcolanza de especias que carece de receta oficial, y han llegado ha encontrarse hasta cien especias diferente en algunos. Sin embargo, lo habitual es encontrar unas diez especias y con eso basta para tener un ras al hanout nada despreciable.
Cuentan de un mercader llamado Abdalá, que iba a diario a vender sus productos. Un día sus dromedarios se enzarzaron en una pelea y se rompieron los sacos de las especias que transportaban, quedando todas desparramadas. Pero el mercader, no se desesperó ante el accidente y supo hacer de la desgracia una oportunidad para hacer con sus especias un "milagro". Mezcló todas las especias esparcidas en los sacos y siguió su camino. Cuando la ofreció en el mercado contó, con la capacidad propia de los comerciantes, que se trataba de una mezcla de especias exóticas de gran prestigio en El Cairo y en Damasco. Así fue como el ras al hanuot llegó a adquirir fama, no solo en el país donde se originó casualmente, sino que se conoce en medio mundo.

Después de contaros la historia del ras al hanout, os diré la mezcla que yo he decidido hacer para mi pastela. Siempre es mejor tener las especias en grano y molerlas en el momento para que tengan más sabor. El cardamomo y el clavo si se tuestan en una sartén un poco, sin nada de aceite, intensificarán su sabor.

Unos 10 o 12 granos de pimienta negra, o media cucharadita de pimienta molida.
Una cucharadita de comino 
 "              "          "  nuez moscada
 "              "          "  canela
 "              "          "  pimentón
 "              "          "  jengibre molido
 "              "          "  cúrcuma
 "              "          "  cilantro
Media cucharadita de cardamomo
Una cayena  


Una vez pochada la cebolla añadimos al vaso el pollo con las pasas, el ras al hanout, la sal y el azúcar.


Añadimos también la ralladura de limón y cocinamos durante 25 minutos a 100º, giro izquierda, velocidad cuchara. No pondremos el cubilete para que evapore el agua que suelta la cebolla.


En una sartén tostamos sin nada de aceite, las almendras que en mi caso eran laminadas y no he tenido que picarlas.


Las reservamos para añadir luego al relleno.


Sacamos el relleno a una fuente y añadimos las almendras tostadas.


Mezclamos bien y dejamos enfriar. Si es posible haremos el relleno el día antes para que esté frío y se hayan mezclado bien los sabores.


Para montar la pastela necesitamos un molde desmoldable de unos 24 cm de diámetro. Le ponemos papel de hornear en el fondo. 


Vamos untando con mantequilla las hojas de pasta filo y formando una especie de flor alrededor del molde, dejando parte de las hojas para luego cubrir el relleno.


Cuando tengamos todas las hojas cubriendo el molde ponemos el relleno y lo repartimos con una cuchara para que quede por todas partes del mismo grosor.


Con mantequilla derretida seguimos pintando las hojas que van cubriendo el relleno. Finalizamos untando mantequilla arriba para hornear. 


El horno debe estar precalentado a 180º. Colocamos el molde en la bandeja a media altura y horneamos durante 15 minutos, hasta que se ve dorado.


Sacamos y dejamos templar antes de decorar con el azúcar glas y la canela.


El azúcar lo podemos moler tanto en la thermomix como en un molinillo de los de café. Añadimos la canela y lo mezclamos bien. 

Hay muchas recetas de pastela marroquí en internet, pero aquí os dejo la mía. La he disfrutado al hacerla, al sentir los aromas en la cocina mientras se cocinaba, y luego en la mesa que me ha trasladado a lugares llenos de magia.